Un 18 de agosto de 1984 nosotras un puñado de unas cincuenta mujeres nos reuníamos en el hotel del sindicato de luz y fuerza en capital federal, ese de la avenida callao pasando Las Heras, para darle forma a la existencia nacional de aquel original sindicato que habíamos creado el 12 de marzo de 1983 en Tucumán y que a lo largo de ese año había ido creciendo en las diferentes provincias argentinas y en la ciudad.
Había representantes de Tucumán, Capital, Pcia. de Buenos Aires, Misiones, Rosario por Santa Fe, Salta, Catamarca, Santa Cruz, Mendoza, San Juan, Córdoba, Corrientes, algunas delegadas por cada provincia, un puñado. Era costosa la realización del encuentro. Algunas venían por primera vez a Buenos Aires.
Nos conocíamos porque a la reunión la habíamos preparado durante meses. Y casi se frustra porque había un paro en aerolíneas que felizmente ese día se levantó.
Habíamos compartido una declaración de principios que decía “Somos las amas de casa, las eternas postergadas, las últimas responsables del bienestar familiar, las que no tenemos domingos, licencias, feriados, vacaciones ni descanso…. El SACRA se compromete desde su fundación a conquistar el salario, con todos sus beneficios como la obra social y la jubilación que legítimamente nos corresponde. Y esto debe ser inmediato, como imprescindible es la tarea que diariamente realizamos”.
Habíamos recuperado lo que fuera un sueño de Evita, como consta en el capítulo UNA IDEA del libro La Razón de Mi Vida, en el sentido de que resulta necesario asignarle a la mujer cuando constituye una familia, cuando arma un hogar, ella decía, en el momento en que se casa, un ingreso, porque las mujeres como los pueblos, los gobierno y las naciones, si no son económicamente independientes nadie les reconoce derechos, y señala también que nadie puede dudar de que esa labor cotidiana, a veces tediosa, es un trabajo y es la tarea más importante que realizamos las mujeres.
Convertir cada casa en un hogar. Y ese sentido estuvo siempre en toda la acción social de Evita desde la Fundación y toda otra oportunidad que ella tuvo de actuar.
Hoy podemos decir, Evita, desde el SACRA hemos cumplido en hacer visible el trabajo y la justa reivindicación que vos predicaste, y decirle a cada mujer argentina, que en este momento, o mejor dicho estos momentos, esta etapa de tanta decadencia y crueldad, en la que nuestros esfuerzos deben multiplicarse para suplir las carencias crecientes en las necesidades propias y de los nuestros, podemos decirles que hoy nadie de buena fe en nuestro país puede dudar de que el trabajo del hogar es trabajo. Decimos y lo decía nuestra declaración de principios, es amor y es trabajo.
Y como aprendimos de nuestros hermanos los compañeros y compañeras organizados en los demás sindicatos, la mejor manera que podemos tener las mujeres de avanzar en nuestros derechos es estando organizadas y así fue que protagonizamos todas las acciones que permitieron que la moratoria previsional de Néstor Kirchner incorporara más de 2 millones de mujeres al beneficio de la jubilación tras una vida de trabajo, que abrimos filiales en 20 provincias y desde hace 29 años inscribimos nuestra obra social sindical para atender la salud de las mujeres y sus familias y estamos en la mitad de nuestra patria ofreciendo prevención y atención de la salud.
Así como sabemos el daño tremendo que le hace a nuestro Pueblo la instalación de políticas contrarias al interés nacional y excluyentes de las necesidades del pueblo también sabemos del lugar que nos toca desempeñar para sostener con firmeza la causa que sin desmayos abrazamos hace mas de cuarenta años. Con el mismo amor y dedicación con que cada ama de casa cuida su hogar.
Feliz cumpleaños SACRA y muchas gracias compañeras por sostenerlo cada día. Pimpi en De Renzis 2026